NIETZCHE
Se caracteriza por distanciarse de las corrientes filosóficas
de su época. Se concibe como un ser importante para la historia y en concreto
para su época. Su pensamiento es calificado de nihilismo, comienza por
captar los síntomas de la decadencia de su época acompañado por cierto
disgusto por la propia existencia que le ha tocado vivir. Advierte el
surgimiento de una nueva voluntad de existir.
Su actitud filosófica tomada ante la
existencia comienza por considerar que Dios ha muerto y con esto supone
una interpretación histórica de la situación del hombre en la sociedad
moderna: "convencido el hombre de la muerte de Dios no le queda nada.
Debe partir de la nada y construir su propio mundo, su propia interpretación
de la realidad. La autodesvalorización de todo cuanto hay al paso previo
para empezar de nuevo y sin ningún condicionante".
El nihilismo se sitúa en un nivel profundo
que posibilita la transmutación de los valores tradicionales así el mundo
que es caos sólo puede adquirir sentido si es el hombre quien, mediante
su voluntad de poder, le otorga el sentido.
Nietzsche nos presenta el Súper Hombre
como negación del hombre racional. Al Súper Hombre no se le puede identificar
con el hombre concreto, pues todavía no ha existido ni exista, sino que
aparece como el ideal al que tiene que llegar el hombre, adquiriendo en
abundancia la vida y la voluntad de poder. Las características del Súper
Hombre son:
Es libre: ya que se desahoga en espíritu de toda clase de remordimientos,
descartando la vieja moral y retornando a la inocencia del paganismo.
- Es creador: pues tiene poder para crear sus propios valores conforme a su naturaleza. En consecuencia es él mismo quien dice lo que es bien o mal sin tener que referirse a ningún valor preexistente.
- Es legislador: como no tiene más ley que su propia voluntad, se convierte en legislador del rebaño y en su tiranía impone, por la fuerza, sus valores y su voluntad; moldea a los hombres como barro y los sacrifica sin escrúpulos para su propia exaltación, "el hombre superior se distingue del inferior por la intrepidez con que provoca la desgracia".
KIERKEGAARD
Vida. Nació en 1813 en Copenhague y murió por consecuencia
de un ataque de parálisis en 1855. De origen Danés, filósofo protestante
de la religión. Tras haber estudiado teología y filosofía en Dinamarca
y en Alemania es escritor en su ciudad natal. Influyó en el movimiento
de renovación teológica y filosófica después de 1918.
Obras. Sus obras principales son:
"El Concepto de la Angustia",
"Estadios en el Camino de la Vida", "Diario", "Temor
y Temblor", "La Enfermedad Mortal", Ejercitación al Cristianismo",
"Las Migajas Filosóficas", "O lo uno o lo otro".
Pensamiento. El punto de partida y la meta de las preocupaciones
kierkegaardianas es el yo como ser individual: "De nada sirve a los
hombres querer determinar primeramente lo exterior y luego el elemento
constitutivo. Se debe, en primer lugar, aprender a conocerse a sí mismo
antes de conocer otra cosa". El yo debe entenderse como relación
consigo mismo, el yo es autorrelación.
Esta concepción del yo como autorrelación
en Kierkegaard ha de convertirse después de él en patrimonio común de
todos los existencialistas, pues esta autorrelación constituye la esencia
del yo y es interna, concreta, recíproca y viviente. Un examen más profundo
de los datos de la conciencia lleva a Kierkegaard a la afirmación de que
Dios sostiene y fundamenta el yo. De esta manera la autorrelación del
yo se completa en su relación a Dios.
En la concepción kierkegaardiana yo y
pecado se identifican pues dice él que sólo se puede estar delante de
Dios con la conciencia del pecado; así al hombre por el pecado deviene
un yo existente, autorrelacionándose y colocándose delante de Dios.
La Angustia. A este tema Kierkegaard dedica una de sus obras, en
la cual se propone trata el concepto de la angustia psicológicamente,
pero teniendo In Mente y a la vista el dogma del pecado original.
Para explicar el pecado de Adán tiene en cuenta dos ingredientes: la prohibición
hecha por Dios de no comer del árbol de la ciencia, y la actuación de
el tentador, es decir, el demonio en forma de serpiente según el pasaje
bíblico.
Empieza explicando que es necesario suprimir
los dos ingredientes ya mencionados. Ni Dios ni el Diablo tienen nada
que ver con el pecado original. Sólo queda en pie Adán, en radical soledad
con la Prohibición, que procede de sí mismo, y con la Tentación,
que no puede venir de fuera.
Al respecto, la prohibición es puesta
por Adán mismo. El yo es una relación consigo mismo. La conciencia de
Adán como al de todo hombre, es dual: una parte de la conciencia pronuncia
y la otra recibe la prohibición. También debe ser suprimido el tentador
para lo cual Kierkegaard se apoya en un pasaje bíblico del Apóstol Santiago
en el que dice que Dios no tienta a nadie y ni es tentado por nadie, sino
que cada uno es tentado por sí mismo. Es aquí entonces donde, al suprimir
al tentador, aparece la angustia. La cual tiene el poder fascinador que
otros atribuyen a la astuta serpiente; y en medio de la angustia surge
el pecado. El yo se ha destacado sobre su naturalidad, se ha existencializado.
El Hombre. En el campo antropológico plantea que el hombre no alcanza
su realización progresiva, sino que en el yo se dan riesgos y saltos.
Propone, pues, tres estadios que según él se dan en la vida del hombre.
El Estado Estético:El cual es el momento del placer escurridizo en la
búsqueda desesperada del hedonismo, es el constante presente y superficial
que no posee ningún vínculo con lo trascendente.
- El Estado Ético: Es cuando se vive de acuerdo a los principios morales, ordenando su actividad y conducta con base en el deber. El deber es para el individuo práctico el imperativo general al cual debe ser obediente.
- El Estadio Religioso: Constituido por la paradoja de la fe, al mismo tiempo ésta paradoja es un escándalo ético, ya que es detener la razón y la ética para apoyarse simplemente en la fe. El acercamiento a Dios lo posibilita la angustia, de la cual se sale por la fe en él.
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